11 junio 2015

Drazen - Capacidad de sacrificio y superación.




Drazen Petrovic 


Pronto reveló su enorme talento, su espíritu competitivo y su insaciable carácter ganador. Fue aquella capacidad de sacrificio que atesoró la que le llevó a ser quien fue.


Era un obsesivo por el baloncesto que vivía por y para este deporte. Siempre quería moldear aquellos cambios de dirección con dribling por debajo de las piernas y por detrás de la espalda que tanto hizo famosos, como las fintas de tiro, los reversos y sus tiros tras bote.

Era su vida y entrenar le hacía feliz, tanto que nunca parecía quedar suficientemente satisfecho. En su día ya comentó el técnico Neven Spahija (crecieron juntos en las calles de Sibenik) que con 12 años le dieron las llaves del pabellón debido a su insistencia por entrenar. Cada día iba a tirar desde las seis de la mañana hasta la hora de entrar en la escuela.

Desde años después continuó levantándose bien temprano y tiraba 500 tiros antes de ir al colegio. En 1982, tras perder la Cibona Zagreb la Copa Korac ante el Limoges francés, fue tal su frustración que a partir de entonces decidió entrenarse entre seis y ocho horas diarias.



Era muy radical contra el tabaco, y tampoco bebía alcohol. 
Un día se enfadó con su representante porque le firmó un contrato con Winston. Estuvo varios días sin hablarle, hasta que vió lo que le pagaban. Sobre el alcohol decía: "Es malo para los músculos".




En la temporada 88/89 jugando con el Madrid. Nunca se iba a casa sin haber encestado antes 100 triples. Un día jugando en Valladolid falló dos tiros claves y su equipo pierde el partido de Liga.
¿Qué hizo Drazen? Verídico: Al llegar a Madrid pidió las llaves del pabellón y el tío se fue a tirar y entrenar hasta las 3 de la mañana.


Su profesionalidad era ejemplar, tanto que nunca se iba a casa sin haber encestado antes 100 triples en los entrenamientos. Dicen, eso sí, que le bastaba con tirar 115 ó 120 veces.


Durante la semifinal de la Recopa el Real Madrid de Drazen visitó a la Cibona. A su ex equipo, sus ex compañeros con su hermano Aleksandar.

El Madrid ganaban por un punto y Drazen iba a lanzar dos tiros libres cuando su hermano, sabedor de que les eliminarían en Madrid, le dijo que fallase para que al menos cobrasen la prima. Drazen le miró y anotó los dos tiros.
En el parqué no reconocía ni a su padre.




Veo la necesidad de citar este texto, su autor Vladimir Stankovic (Jefe prensa de la Euroliga):

"¿Qué tipo de jugador era Drazen Petrovic? Un individualista, fantástico en el 1-contra-1, con un tiro perfecto, veloz y con una gran fuerza, especialmente en los últimos años en la NBA. 


Jugaba principalmente de base y lo hacía muy bien, aunque prefería la posición de escolta tirador. 

Era un clásico ‘killer’, capaz de destruir por sí solo al adversario. Pero, ¿era también prepotente, egocéntrico y egoísta? Quizá en algunos momentos, pero sólo cuando el partido y el ambiente le hacían volar

Pero si miramos el número de asistencias, sobre todo con la selección yugoslava y croata, hallamos otro Drazen, aquel que llevaba a la práctica el famoso dicho de Toni Kukoc–”una canasta hace feliz a un jugador y una asistencia a dos”-.

Drazen Petrovic con su juego hacía feliz a todas las personas que amamos el baloncesto. Su modo de entender la vida era aparentemente (sólo aparentemente), simple: “hoy quiero mejorar más que ayer y mañana más que hoy”. Y lo hizo, hasta aquel trágico 7 de junio de 1993".



Legado inigualable. Capacidad de sacrificio, superación





2 comentarios:

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  1. Juan Manuel Jiménez Rodríguez12/6/15 22:37

    a por ello que he ido Richi..gracias..

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    1. Ole. Encantado de que te gustase como me comentaste.

      ¡Mañana otra!

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